Asistencia Del Paciente Diabético Sometido A Anestesia Y Cirugía. (Segunda Parte)

REV. ARG. ANEST. 1999; 57: 2: 119-128 ART. DE EDUCACIÓN CONTINUA

Dres. Gustavo A. Elena*. Enzo D. Graziola**.

 

Dirección Postal: Dr. Gustavo Elena, Pellegrini 947 (2144), Totoras (Santa Fe).

 

 

Anestesia, Cirugía Y Diabetes

 

La diabetes como factor de riesgo para el paciente quirúrgico

El paciente diabético significa un desafío importante para el anestesiólogo, dado que se debe asistir a un paciente que, además de su afección quirúrgica, puede ser portador o desarrollar complicaciones agudas y padecer afecciones crónicas (micro o macro angiopáticas o neuropáticas). Este desafío hace que el tratamiento perioperatorio genere una serie de interrogantes como:

  • ¿Quién debe cuidar a los diabéticos en el perioperatorio: un médico clínico, un diabetólogo, un terapista intensivo, el cirujano, el anestesiólogo o todos en forma armoniosa?

  • ¿Se debe realizar un control estrecho o laxo de la glucemia durante el período perioperatorio?
  • ¿Qué cuidados deben recibir los distintos tipos de diabetes y las diferentes cirugías?
  • ¿Qué diferencias tienen los regímenes de tratamiento en anestesia para cirugías programadas o en urgencias?
  • ¿Qué tipo de anestesia es más beneficiosa para el paciente diabético: anestesia general o regional?

 




El anestesiólogo debe participar en el tratamiento perioperatorio del paciente quirúrgico diabético, aunque su control metabólico debe ser asumido por un médico especializado.

 

¿Quién Debe Cuidar A Los Diabéticos?

 

Asistencia del diabético en el período perioperatorio

Esta pregunta surge porque el paciente diabético es atendido por varios médicos de diferentes especialidades: un endocrinológo o diabetólogo controla su diabetes; un cirujano ha determinado su intervención; un cardiólogo lo asiste por su cardiopatía; posiblemente, también lo asistan un nefrólogo, un oftalmólogo y un neurólogo; mientras que un anestesiólogo deberá administrarle anestesia y vigilarlo durante la intervención quirúrgica y el postoperatorio inmediato.
Una de las premisas es que cada uno de estos profesionales debe tener los conocimientos fundamentales de la fisiopatología de la diabetes y de la terapéutica moderna de esta afección.
Además se ha comprobado que una buena coordinación de los cuidados y tratamientos en las diferentes etapas siempre redundará en beneficio del paciente. La responsabilidad principal en cuanto al control metabólico del diabético debe ser asumida por un médico internista (endocrinólogo o terapista intensivo), quien tendrá que asegurarse de que se efectúe una vigilancia apropiada antes y después de la operación quirúrgica, quedando el control metabólico durante el intraoperatorio a cargo del anestesiólogo.

 

El control de la glucemia durante el perioperatorio

¿Se Debe Realizar Un Control Estricto O Laxo De La Glucemia Durante El Período Perioperatorio?
Para poder responder a esta pregunta debemos expresar algunos conceptos sobre la fisiología de la glucosa y de los cuerpos cetónicos durante la cirugía y exponer cuáles son los factores que favorecen la descompensación metabólica en los pacientes quirúrgicos que padecen diabetes.

Fisiología De La Glucosa Durante La Cirugía
Los pacientes diabéticos tienen una tendencia marcada a desarrollar hiperglucemia durante la enfermedad quirúrgica. Esta hiperglucemia es causada por varios mecanismos: una mayor producción de glucosa, la disminución de la utilización celular de esa molécula y una caída en la depuración renal. La glucosa, aun a concentraciones altas, no provoca acidosis, puesto que no libera iones de hidrógeno. Los efectos perjudiciales de la hiperglucemia son secundarios a la actividad osmótica de la glucosa, que genera desplazamiento de agua entre los compartimentos del cuerpo e induce a la diuresis osmótica.

 







El paciente diabético tiene tendencia a desarrollar hiperglucemia y cetoacidosis durante el perioperatorio.

Fisiopatología de la hiperglucemia intraoperatoria.

Esto ocurre porque el agua se desplaza libremente por todos los tejidos, mientras que el transporte de glucosa a través de las membranas depende de múltiples factores. Los niveles de insulina constituyen uno de los de mayor importancia.
Existe diuresis osmótica siempre que los niveles de glucosa superan la concentración de 180 mg/dl. Esta diuresis osmótica provoca deshidratación y pérdida de electrolitos sodio, potasio, cloruros, magnesio y fósforo, que tienen efecto nocivo sobre el volumen vascular y la función de la membrana tisular. Esta circunstancia es indicio suficiente para justificar un control estricto de los niveles de glucosa en sangre en los pacientes diabéticos.

 

 

Fisiología De Los Cuerpos Cetónicos Durante La Cirugía

 

 

La presencia de cuerpos cetónicos en el organismo está relacionada con la homeostasis de combustible. Es en los períodos de ayuno en los que el organismo necesita utilizar alternativas energéticas a la glucosa y recurre a las sustancias de almacenamiento de combustible intracelular, tratando de mantener niveles de glucemia que protejan las células del sistema nervioso. Específicamente durante el ayuno, se origina, a expensas de una disminución del nivel de insulina, una alteración de la relación insulina/glucógeno. Se produce obtención de glucosa por degradación del polímero glucógeno hepático y muscular y se estimula la síntesis de glucosa a partir de la neoglucogénesis, que tiene capacidad de generar cuerpos cetónicos (acetona, ácido acético, ácido beta-hidroxibutírico).
Estos procesos metabólicos que son considerados como compensadores del estado de ayuno también pueden ocurrir, fisiopatológicamente, como consecuencia de un déficit de insulina a partir de infecciones, estrés o lesiones graves.

La presencia de cuerpos cetónicos es consecuencia de la utilización de mecanismos energéticos alternativos para preservar la glucemia indispensable para la actividad del sistema nervioso central

El ayuno y la cetosis diabética

En el caso de los diabéticos, el estado fisiológico de ayuno presenta una falla fundamental, que es la caída acentuada en los niveles de insulina con una alteración exagerada de la relación insulina-glucagón. Esto hace que aumente, sólo con el ayuno, la producción de cuerpos cetónicos. El organismo tiene mecanismos con capacidad de neutralizar los cuerpos cetónicos del ayuno; pero cuando éstos son producidos en exceso, se produce un estado de acidosis sistémica, con numerosos efectos nocivos sobre la función celular.
Como la insulina es la principal hormona inhibidora de la formación de cuerpos cetónicos, se considera necesaria su presencia durante la intervención quirúrgica, a partir de la producción endógena por las células beta. En caso de estar disminuida su función, como ocurre en los pacientes diabéticos, administrar la misma por venóclisis (aun en los casos de normoglucemia), administrando al mismo tiempo glucosa a fin de prevenir la hipoglucemia.

El ayuno produce una caída acentuada en los niveles de insulina favoreciendo la producción de cuerpos cetónicos, ya que la insulina es la principal hormona inhibidora de su formación.

 

Factores Que Favorecen La Descompensación Metabólica Durante La Cirugía

 

La cetosis diabética y el estrés quirúrgico

Durante el período perioperatorio, son varios los factores que influyen en los pacientes diabéticos para que sufran descompensación metabólica. Ellos son:

  • Deficiencia absoluta o relativa de insulina

  • Exceso de hormonas de estrés
  • Ayuno
  • Deshidratación

Estos factores son todos regidos por un factor común, la falta de adaptación al estímulo que significa la enfermedad quirúrgica y el acto anestesicoquirúrgico.
Durante los períodos de estímulo que generan respuestas de estrés, los individuos con capacidad de adaptación conservada tienen la posibilidad de aumentar la secreción basal de insulina, con el fin de contrarrestar las hormonas catabólicas secretadas con el objetivo de movilizar las reservas energéticas de los tejidos hepáticos, musculares y adiposos. En los diabéticos, por el contrario, no se produce la secreción adecuada de insulina para contrarrestar las hormonas catabólicas.
Las reacciones de estrés son complejas y diferentes en cada uno de los individuos y sólo es previsible su presencia, siendo casi imposible prever su magnitud; a lo que debe agregarse que los tenores sanguíneos de hormonas cambian rápidamente. Estas circunstancias determinan que se deben adoptar regímenes de administración de insulina y control hidroelectrolítico flexibles y adaptados a la evolución del comportamiento metabólico de cada paciente; por eso no debe utilizarse insulina de acción prolongada o intermedia, sino que se debe utilizar insulina corriente administrada por vía intravenosa.
Durante el período de ayuno, ante la necesidad de glucosa como substrato metabólico de varios tejidos, se ponen en marcha mecanismos de glucogenolisis y neoglucogénesis, con generación de cuerpos cetónicos. Éstos, debido a la deficiencia de insulina, no pueden ser utilizados en los tejidos periféricos y promueven las condiciones para el desarrollo de cetoacidosis. La única manera de prevenir la influencia negativa del período de ayuno es la administración, durante ese tiempo, de insulina exógena junto a glucosa, según los requerimientos del paciente.

 






La descompensación metabólica del paciente diabético durante el perioperatorio es una expresión de su falta de adaptación al estrés quirúrgico.










Durante el ayuno, la glucogenolisis y la neoglucogénesis son mecanismos dirigidos a preservar la glucosa como sustrato metabólico del sistema nervioso central y del miocardio.

Otras consecuencias del ayuno prequirúrgico en el diabético.

El ayuno, además de las consecuencias metabólicas, tiene otra influencia de importancia en los pacientes diabéticos, debido a la alta incidencia de gastroparesia como consecuencia del retardo evacuatorio generado por la neuropatía autonómica. Por ello se deben prescribir períodos de ayuno de 8 o más horas, con el objeto de prevenir un estómago ocupado (con el peligro de broncoaspiración de contenido gástrico).
Por último, otro de los factores que deben tenerse en cuenta es la posibilidad de generar deshidratación que existe en este paciente. La misma tiene su origen, por una parte, en el ayuno y, por otra, en la hiperglucemia. El estado de deshidratación debe evitarse, por la capacidad que posee de generar una secreción mayor de hormonas de estrés que agravan el trastorno metabólico.
De hecho, se debe tener en cuenta que un paciente diabético debe mantenerse bien hidratado, con una función renal conservada, lo que permitirá un mejor cuidado del mismo.
Por lo expuesto, frente a la pregunta de si debe realizarse un control estricto de la glucemia en el período perioperatorio, se deduce que un buen control de la glucemia (con valores entre 120 mg/dl y 200 mg/dl), con la administración de un régimen de insulina exógena que contrarreste la hormona contrarreguladora del estrés y un plan de hidratación adecuado permitirán un mejor control de los pacientes y, sin dudas, mejorarán las condiciones de afrontamiento del paciente con fallas en los mecanismos de adaptación.

 




El diabético es propenso a la deshidratación y a comportarse como un paciente con estómago ocupado

Cuidados especiales del paciente diabético durante operaciones electivas y en la urgencia quirúrgica

¿Qué cuidados deben recibir los distintos tipos de diabetes y las diferentes cirugías?
¿Qué diferencias tienen los regímenes de tratamiento en anestesia para cirugías programadas o en urgencias?
Las respuestas a las preguntas planteadas requieren tratar en todo su contexto los cuidados perioperatorios de los diabéticos; por ello se responde a las mismas en forma conjunta.
Los principios generales para el tratamiento de los pacientes diabéticos que afrontarán anestesia y cirugía son:
- Internar al paciente 24 a 48 horas antes de la operación, para asegurar una estabilización metabólica.
- Vigilar los siguientes parámetros:

  1. Peso

  2. Función mental
  3. FC y TA
  4. Función respiratoria
  5. Temperatura
  6. Glucemia
  7. Presencia de cuerpos cetónicos en orina
  8. Establecer los requerimientos de insulina
  9. Prevención de broncoaspiración
  10. Planes de ingestión oral
  11. Electrolitos plasmáticos
  12. Electrocardiograma
  13. Vigilar función renal y hepática

- Evaluar la presencia de ansiedad y miedo y controlar estrechamente la administración de ansiolíticos con efectos depresores del centro respiratorio.
- Asegurar buen acceso venoso.
- Suspender hipoglucemiantes y las insulinas de depósito, controlar la glucemia con insulina corriente intravenosa.
Los principios generales expuestos tienen por objeto simplificar el complejo tratamiento de los diabéticos.
En primer lugar, todos los diabéticos deben hallarse en equilibrio metabólico. Esto significa signos vitales y electrolitos (sodio, potasio, cloruro y CO2) normales, concentraciones de glucosa sanguínea entre 100 y 200 mg/dl.
La evaluación de las funciones renal y hepática, valoradas por análisis bioquímico y signos clínicos, nos permite predecir de qué manera estos dos importantes órganos influirán sobre la terapéutica de líquidos y drogas.
La obtención de un electrocardiograma es indispensable, debido a la alta incidencia de arterioesclerosis coronaria en los diabéticos.
El plan de ingestión oral de alimentos y líquidos es fundamental, debido a la adaptación de los requerimientos de insulina.
Se debe establecer que la mayoría de los pacientes diabéticos se beneficiarán con un período de 12 horas sin ingestión de alimentos sólidos o líquidos. La razón de este proceder es que los diabéticos presentan una gastroparesia, con evacuación retardada del estómago y retención de alimentos, circunstancia que aumenta el peligro de aspiración pulmonar del contenido gástrico durante la inducción y/o extubación. Es obvio que este ayuno del paciente debe recibir compensación metabólica por la administración endovenosa de insulina y glucosa.
Se debe considerar que los pacientes diabéticos son pacientes propensos a complicaciones perioperatorias como: cetoacidosis; coma hiperosmolar no cetónico; hipoglucemias; infecciones; mal nutrición y agravamiento de complicaciones crónicas como nefropatías, cardiopatías y neuropatías.
Con métodos adecuados de asistencia, como los que brindan la medicina intensiva, nuevas técnicas quirúrgicas y adecuada técnica anestésica, se puede disminuir la incidencia de complicaciones. Esto hace que el resultado de la cirugía en el diabético sea similar en la incidencia de morbimortalidad que en la población general no diabética.

 


Es conveniente que el paciente diabético se interne uno o dos días antes de la operación para el correcto control de sus condiciones metabólicas.




























Por su tendencia a la gastroparesia, el ayuno del paciente diabético debe ser aproximadamente de doce horas para prevenir la broncoaspiración.

Estrategias terapéuticas según el tipo de diabetes y la extensión de la cirugía

Para abordar la estrategia de tratamiento de los diferentes tipos de diabetes y cirugías en relación a la extensión, se deben tener en cuenta tres situaciones diferentes:
- Cirugías programadas en pacientes que dependen de insulina.
- Cirugías de urgencia en pacientes que dependen de insulina.
- Cirugías menores programadas en pacientes que no dependen de insulina.

Cirugías Programadas En Pacientes Que Dependen De Insulina
Para tratar estos pacientes se debe tener en cuenta que es necesario la administración de insulina, con el objetivo de compensar el déficit relativo de la misma. Para esto existen dos diferentes estrategias para administrar insulina.
Se parte de la circunstancia de que por tratarse de cirugías electivas el paciente se halla metabólicamente compensado, sin estar afectado por las complicaciones agudas de la diabetes.

 






Para evitar su descompensación metabólica intraoperatoria, en el paciente insulino dependiente es necesaria la administración de insulina, ya sea por vía subcutánea o por infusión intravenosa continua.

Formas de administrar insulina durante la operación

Una de las estrategias es la de aplicar en el horario habitual, por vía subcutánea, el 50 % de la dosis de insulina de acción retardada intermedia (NPH) que recibe habitualmente el paciente cuando la glucemia se halla por debajo de 200mg/dl y acompañar esto con una infusión intravenosa de una solución de dextrosa al 5 %, a un ritmo de 100 ml/h. Al finalizar el acto quirúrgico se deberá realizar un control de la glucemia. Si la misma excede los 200 mg/dl se debe corregir con insulina corriente endovenosa. Este método, si bien está avalado por su uso durante mucho tiempo, tiene algunos cuestionamientos como: la absorción despareja o errática de la insulina durante la cirugía por las modificaciones de la perfusión del tejido subcutáneo y la dificultad de corrección rápida ante variaciones de los niveles de glucosa en sangre, principalmente en casos de dosis excesivas.
Otra de las estrategias es la administración continua de insulina corriente por infusión intravenosa. Es un método eficaz y seguro, tanto para el mantenimiento de un nivel de glucemia correcta como para el tratamiento de complicaciones agudas. Consiste en la administración de insulina y glucosa desde soluciones separadas. Por una parte, una preparación que contenga solución fisiológica con insulina a razón de 2 unidades por cada 100 ml y, por otra, una solución de glucosa al 5 %. Cuando el paciente tenga una glucemia entre 100 y 200 mg/dl se debe administrar 1 unidad de insulina por hora (50 ml de la solución que la contiene) y 100 ml/h de la solución de dextrosa. En caso de que la glucemia supere los 200 ml/dl, se debe administrar la insulina aplicando la ecuación recomendada para el tratamiento de insulina en caso de hiperglucemia.
Se debe tener en cuenta que cualquiera de los regímenes recomendados (insulina subcutánea más dextrosa intravenosa o insulina y dextrosa intravenosa) debe iniciarse al comienzo de la mañana, aun en los pacientes que se intervengan al final de la mañana, pues los pacientes diabéticos nunca deben tener períodos prolongados de ayuno. En general se aconseja, para evitar los mismos, programar la intervención para las primeras horas de la mañana, de modo que la administración de glucosa sustituya los hidratos de carbono que el paciente ingiere comúnmente durante el desayuno, permitiendo esto un mejor manejo de la homeostasis de combustible.
Estos regímenes de administración de insulina deben continuarse durante el período postoperatorio. Se deben realizar controles de glucemia cada 2 o 3 horas, teniendo como objetivo obtener una glucemia de 150-200mg/dl, adecuándose a los requerimientos del paciente y hasta el retorno a la ingestión oral de alimentos.

 




















La administración de insulina debe iniciarse temprano en la mañana del día de la operación, tratando de programar la cirugía para las primeras horas de la misma mañana.

Control de la glucemia intraoperatoria.

Estos métodos de administración de insulina, a pesar de que se los considera seguros, no están exentos por completo de riesgos. Se debe tener en cuenta que la hipoglucemia es una complicación que puede sobrevenir, como consecuencia de la alteración del funcionamiento de la vía endovenosa, cuando no se advierte la interrupción de la administración de glucosa y continúa la infusión de insulina. Por ello el anestesiólogo debe estar alerta a la posibilidad de que esto se produzca y ocurra hipoglucemia, con consecuencias graves para el paciente por el potencial daño cerebral que puede ocurrir.
El control de la glucemia durante el período operatorio se debe realizar sobre la base de los resultados de las determinaciones en sangre; no debiendo ejecutarse los controles en base a determinaciones de glucosa en orina, pues es frecuente la existencia de alteraciones en el umbral renal de glucosa.
Otra premisa general a tener en cuenta para los cuidados de pacientes diabéticos es la obtención de una correcta hidratación con una función renal acorde, pues una falla en los cuidados de hidratación es un factor de importancia para la aparición de complicaciones no cetósicas.

 






En el intraoperatorio se deben hacer controles periódicos de glucemia, ya que la hipoglucemia es una complicación temible en estos pacientes

 

Cirugías De Urgencia En Pacientes Que Dependen De Insulina

 

 
El diabético insulino dependiente y la cirugía de urgencia

 
Las afecciones quirúrgicas que generan urgencias en los pacientes diabéticos son causa habitual de complicaciones agudas de la diabetes como cetoacidosis, deshidratación, etc. Son estas complicaciones y no las urgencias quirúrgicas las que pueden llevar al paciente a la muerte. Además, no es infrecuente que la diabetes se manifieste por primera vez, como consecuencia de la descompensación que genera la enfermedad quirúrgica aguda.
El estado general y las complicaciones deben ser compensadas antes de que el paciente sea intervenido, pero para ello debe tomarse un tiempo no mayor de 4 horas de tratamiento, para mejorar los problemas. Es inútil retardar la cirugía más de ese tiempo, si el tratamiento instituido es correcto, pues es difícil eliminar por completo el cuadro de acidosis. Si no se corrige la patología quirúrgica que genera la descompensación continuará el estado de alteración metabólica.
Para el tratamiento de las complicaciones se deben aplicar los regímenes terapéuticos recomendados cuando se desarrolló tratamiento de complicaciones agudas en los pacientes diabéticos.
Algunas de las patologías quirúrgicas que se presentan habitualmente y son causa de descompensación son: úlcera péptica perforada, colecistitis aguda, abscesos graves, trastornos isquémicos periféricos, infecciones peritoneales y otras patologías infecciosas o isquémicas.
El tratamiento de la descompensación aguda debe continuar durante el acto anestésico quirúrgico y en el postoperatorio, hasta obtener un estado metabólico aceptable. Se recomienda que el postoperatorio del paciente transcurra en una unidad de cuidados intensivos hasta que sea totalmente superada la descompensación.

 







En muchas oportunidades el cuadro cetósico no se corrige sin resolver el problema quirúrgico, que es el que desequilibra el estado metabólico del paciente.

 

Cirugías Menores Programadas En Pacientes Que No Dependen De Insulina

 

 
El diabético no insulino dependiente

 
Los pacientes que no dependen de insulina para el tratamiento de su afección diabética componen el grupo más numeroso entre la población de diabéticos y son los que más frecuentemente requieren cirugía. En los pacientes de este grupo cuya diabetes es bien controlada con dieta, cuando se someten a cirugía menor es posible evitar el uso de insulina y ser tratados como pacientes no diabéticos desde ese punto de vista; pero deben recibir un control estricto de sus parámetros metabólicos debido a que por su afección no tienen mecanismos de adaptación adecuados a los mayores requerimientos generados por los procedimientos anestésicos y la cirugía.
En general, los pacientes controlados con dieta o con hipoglucemiantes orales, en la mayoría de los casos necesitan el uso temporal de insulina, con un régimen igual al recomendado para pacientes dependientes de insulina sometidos a cirugías programadas. Esto se debe a que tales pacientes tienen limitadas sus reservas de insulina como para responder al estado de alarma generado por la cirugía.
Lo que se debe hacer en estos pacientes es suspender los hipoglucemiantes orales y comenzar con un régimen de administración de insulina por infusión intravenosa que se extienda durante el período pre, intra y postoperatorio, hasta que se recupere la capacidad de alimentación oral. Esto ocurre generalmente a los 3 o 4 días después de la cirugía. En los casos de utilización temporaria de insulina se recomienda la utilización de insulina corriente de origen humano, debido al menor poder antigénico que la misma presenta, evitando de esa manera la posible generación de anticuerpos antiinsulina.

 











Durante la cirugía programada los pacientes no insulino dependientes pueden también requerir la administración de insulina intraoperatoria.

 

¿Qué Tipo De Anestesia Es Más Beneficiosa Para El Paciente Diabético, Anestesia General O Regional?

 

 
El procedimiento anestésico y el paciente diabético

 
La elección del agente anestésico o de la técnica anestésica no constituye un factor muy importante en el resultado final de los procedimientos quirúrgicos a que son sometidos los pacientes diabéticos, pues ningún agente de los que se utilizan habitualmente está contraindicado categóricamente como asimismo ninguno de ellos es especialmente beneficioso para este tipo de pacientes. La elección de los fármacos y la técnica se deben fundar en el tipo de cirugía, el estado del paciente, los riesgos quirúrgicos, el tipo de patología y la experiencia y los medios de que disponga el anestesiólogo.

 
La elección del agente anestésico debe estar condicionada al estado clínico del paciente, a los factores de riesgo quirúrgico y al tipo de operación a la que se lo someterá.

Anestesia regional

Las técnicas de anestesia de conducción, administradas adecuadamente, preservan los mecanismos de control del metabolismo de los hidratos de carbono y no se han comprobado acciones que alteren dicho metabolismo. Para la utilización de estas drogas se debe tener en cuenta que las mismas deben ser libres de efectos neurotóxicos, por la posibilidad de agravamiento de las lesiones de neuropatía diabética que estos pacientes sufren. Se ha comprobado que la aplicación de soluciones de anestésicos locales en concentraciones altas tiene mayor potencial neurotóxico. Además, en los pacientes con neuropatía autonómica es indispensable una vigilancia continua de la presión arterial y de la frecuencia cardíaca por las alteraciones de la inervación cardíaca que estos pacientes sufren.
La hipotensión, con la consecuente falla en la perfusión de los tejidos, es el problema transoperatorio más importante y frecuente en los pacientes diabéticos que reciben anestesia de conducción y debe ser evitada por las graves consecuencias que pueden sufrir estos pacientes portadores de macro y micro angiopatías.

En el paciente diabético la anestesia regional no altera los mecanismos de control del metabolismo de la glucosa, siendo la hipotensión su complicación transoperatoria más importante.

Anestesia general

Con respecto a las técnicas de anestesia general, se debe destacar que la buena oxigenación, la correcta ventilación y una adecuada perfusión tisular son de suma importancia, debiéndose vigilar constantemente la posibilidad de que ocurra hipoglucemia mediante la realización de controles periódicos durante el transoperatorio.
Por último, con respecto a los procedimientos anestésicos que requieren hipnosis o sedación, se debe dosificar y titular a cada paciente con las drogas a aplicar, cuando éstas posean acciones depresoras de las funciones respiratorias. Esto se debe realizar a fin de eliminar y prevenir problemas con la vía aérea y la ventilación en los períodos intra y postoperatorios.

 

Agradecimientos

A María Cristina Rasori, por la corrección literaria y el tipeado del texto.

 

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