| Historia de la Anestesia en Argentina El Dolor |
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En 1939 Alfonso Albanese, de Rosario, Argentina, empezó a tratar casos de periartritis escápulo-humeral con bloqueos repetidos del simpático cérvico-torácico; Ricardo A. Bianchi observó descensos de la temperatura corporal con anestesias por conducción; y V. Bertola describió el bloqueo interpleural y torácico paravertebral para permitir la cirugía de las vías biliares. Hacia finales de la década del 50 algunos anestesiólogos se interesaron por el dolor, entre ellos, Jorge Turner y este autor. Para calmar pacientes afectados de cáncer empleamos soluciones de fenol de 4 a 6% por vía peridural, al comienzo por inyección única y más tarde mediante catéter. Miguel Angel Sala, en Córdoba, estudió los aspectos psicológicos del dolor y la acción de la Ketamina como analgésico frente a los dolores crónicos. Oreste Ceraso con su clásica propuesta de la agripnoanalgesia. Fausto Molina y Juan C. Docal trabajaron en pacientes con dolor ya fuera de origen oncológico o no, y Luis Fiscella propulsor definitivo en la práctica diaria nacional del uso de la morfina oral como analgésico y del enfoque global del paciente en lo que hoy se llaman "cuidados paliativos". También fue el creador de los Congresos Nacionales de Dolor para Enfermería. El ingreso del cloruro de sodio hipertónico al líquido cefaloraquídeo desencadenaba una tormenta neurovegetativa que solamente quienes lo han practicado pueden dar fe de ello. Esta técnica para la neurólisis química no podía ser llevada a cabo por un solo anestesiólogo, ya que se necesitaba otro colega que administrase anestesia general al paciente hasta que la "tormenta pasara"; piloerección, sudoración, fasciculaciones musculares, hiperventilación, taquicardia, hipertensión arterial, extrasistolias ventriculares, eran las manifestaciones más evidentes que podían observarse en el paciente dormido, y cuya duración se extendía entre 30 y 60 minutos. Cuando la tormenta se alejaba, se despertaba al paciente para enviarlo a su habitación y evaluar en las horas y días siguientes el resultado obtenido. La inquietud por el apasionante tema del dolor, llevó a Ceraso, Molina y otros anestesiólogos argentinos, a unirse a colegas de otras especialidades y fundar en 1974 la Asociación Argentina para el Estudio del Dolor, primera filial hispanoparlante de la International Association for the Study of Pain (IASP). Esta Asociación destina sus esfuerzos fundamentales a dar difusión al tema del dolor en nuestro país, y es de carácter multidisciplinario. Durante 1995 se realizó el 13° Congreso Argentino del Dolor y el 5° Congreso Argentino del Dolor para Enfermería, con la presencia de destacados especialistas internacionales. Fiscella, en marzo de 1980 comenzó la administración sistemática y regular de la morfina Oral como analgésico, como se conoce en la actualidad. A pesar de que otros profesionales incursionaron en el tema, corresponde a este el haberla impulsado definitivamente para tratar el dolor de origen oncológico. El mismo Fiscella creó los Congresos Argentinos del Dolor para Enfermeras, y así asistieron al primer evento 420 enfermeras y enfermeros. Se Marcó entonces un hito rascendente en el reconocimiento de la enfermería en el equipo de salud y fundamentalmente en el área del dolor. Fiscella es quizá el anestesiólogo que más se ha preocupado por brindar formación e información al personal de enfermería dentro del área dolor. Fue el primer Director de la Escuela de Enfermería del Hospital Italiano de Rosario, y ha dictado numerosos cursos sobre dolor para enfermería no solamente en distintos puntos del país, sino en varios países de Latinoamérica. Es en este mismo año (1987) Roberto Wenk, de San Nicolás, publicó en la Revista Argentina de Anestesiología el trabajo "Programa piloto de atención continua para el control del dolor y otros síntomas en pacientes con cáncer". En este trabajo aparece por primera vez en Argentina el rol del voluntario en el tratamiento del dolor del paciente con cáncer y se comienzan a perfilar los cuidados paliativos del paciente terminal. En 1990, la Asociación de Anestesiólogos de Buenos Aires creó la Fundación para el Estudio, Investigación y Tratamiento del Dolor, (más conocida como FUNDACION DOLOR), dedicada en una primera etapa a la formación de recursos humanos. Es notable la cantidad de personas que sufren dolor por no existir el número de profesionales apropiados para abarcar una población como la de nuestro país y, en especial, la del mayor conglomerado humano Capital Federal y Gran Buenos Aires. La primera promoción del Curso Superior para la formación de Expertos en Dolor egresó a finales de 1992, la segunda en noviembre de 1994 y así ha continuado la promoción de anestesiólogos interesados en dolor. Este curso sigue prácticamente ad-integrum las recomendaciones curriculares de la IASP. También la Fundación Dolor dicta cursos intensivos para Enfermería y se ha hecho cargo del dictado de Cursos Pre Jornadas y Pre Congresos en los últimos eventos científicos del país. |
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