Historia de la Anestesia en Argentina
La Lucha Gremial

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Fue el 25 de junio de 1957, la fecha en que nació el verdadero gremialismo entre los anestesiólogos, aunque desde el año 1948 sufríamos situaciones arbitrarias e injustas, a veces aceptadas resignadamente en silencio, y esporádicamente con rebeldía mal contenida por algunos de nosotros que ya tratábamos de imponer y hacer valer la justicia en nuestras reivindicaciones.

En 1994 recordaba, durante una visita a Córdoba para participar y apoyar a colegas en problemas gremiales, reunido con Miguel Angel Sala, nuestro buen amigo y educador de varias generaciones de anestesiólogos, los duros inicios de la lucha ético gremial. Con Jorge M. Deluca traíamos a la memoria cuando en el año de 1953 nos citamos los 3 en un restaurante muy conocido de la calle Corrientes No.11, allí analizamos durante horas nuestra vida profesional que era coincidente con la casi totalidad de los anestesiólogos del país, y también con la de los médicos en general: malas remuneraciones, retenciones indebidas por parte de intermediarios sanatoriales u otros, mutualidades, obras sociales y también por colegas, carencia de un mínimo de aparatos y de drogas. Era habitual transportar la valija con todos los elementos de anestesia de nuestra propiedad, a los quirófanos de hospitales y sanatorios. Había colegas que dificultosamente subían su pesado aparato de anestesia a un taxi, después de caminar haciéndolo rodar por aceras o calles. Las condiciones y seguridad en el ejercicio de nuestra profesión eran casi paupérrimas, en especial en Hospitales Municipales y Obras Sociales.

Frente a lo antedicho, en aquella reunión expresamos nuestra rebeldía, y acordamos iniciar una campaña entre los anestesiólogos de todo el país. Al comienzo en Buenos Aires y, casi simultáneamente en Córdoba y Rosario, con la admiración de colegas de otras especialidades, y por supuesto, también con el indispensable apoyo de muchos anestesiólogos de estos sitios.

Por la inconformidad en que estábamos, algunos que pensaban distinto, nos tildaban de anarquistas o extremistas simplemente porque valientemente, en voz alta, hacíamos conocer nuestra rebelión defendiendo lo que considerábamos justo, que podía ser coincidente con otros pedidos reivindicativos sociales de otros. Siempre los hubo. Pero lo nuestro era ajeno a la política, nos guiaba no sólo lo remunerativo, sino pensar que aceptando condiciones deficientes para ejercer nuestra profesión, ocasionábamos un daño al enfermo al no poder proporcionarle la mejor medicina a cual tenía derecho. Teníamos en contra, la tolerancia, complacencia y pasividad de profesionales y del medio en que vivíamos, en hospitales y sanatorios, sin aparatología adecuada, con medicamentos insuficientes en su calidad y número (era frecuente llevar lo sobrante de un enfermo para ser usado por otro).

En 1957, la Comisión Directiva haciéndose eco del malestar general tomó iniciativas trascendentes. Estaba integrada por Alberto R. González Varela (presidente); Julio Ortega (secretario), Ernesto E. Pedreira (tesorero), José Catterberg (vocal 1°), Mario de Leonardis (vocal II°), Osmán Yanzón (vocal suplente).

Había un estado de descontento generalizado entre los médicos por problemas reivindicativos económicos, pero sobre todo, por la ausencia o vicios en las carreras de la medicina pública y por la arbitrariedad existente en el ámbito de las Obras Sociales y Mutualidades. Se trataba en síntesis, de un problema de dignidad en el ejercicio de nuestra disciplina. Se sucedían asambleas, debates, encuentros, luchas parciales. Estas inquietudes iban a desembocar en la gran huelga médica nacional por problemas creados por la UTA, a fines de 1958, liderada por la COMRA. y que fue de acatamiento total en todo el país, en la que nuestra entidad tuvo una destacada actuación, ayudando a señalar un camino Ético Gremial y de respeto a los profesionales.

En este clima los anestesistas debíamos avanzar, pasar a otra etapa. Los fundadores de nuestra Asociación, habían dado un paso decisivo; agrupar a todos los especialistas, impulsar la superación científica y técnica, regular las normas morales en la política profesional. Ahora, se trataba de generar una modalidad gremial universal, imbuida de sensibilidad social, procurando mejor medicina para nuestra población; desarrollando las actividades en curso, complementadas con una acción tendiente a mejorar las condiciones de vida y de trabajo, armonizándola con el conjunto de los médicos. También había que conseguir un reconocimiento mayor de nuestra especialidad, combatiendo prejuicios anacrónicos.

Nació entonces la Primera Reunión Consultiva de los anestesistas argentinos, organizada por nuestra entidad nacional, en la ciudad de Rosario en abril de 1957. Creamos delegaciones en La Plata, Rosario, Mar del Plata, Santa Fe, Córdoba, Tucumán, Paraná y otras, donde repetidas veces acudíamos para estimular, consultar o intercambiar opiniones, y así, posteriormente, dieron a luz las filiales de esos lugares. Figuras inolvidables de las distintas provincias y Capital Federal, fueron entre otros: José Pol, Jacobo Shocron, Magdalena de Castagnino, Zila de Alberdi y Julio C. Nieto y Norberto Laus de Rosario. Juan Carlos Doliani y Miguel Angel Sala, de Córdoba. Esperanza Guverich, Gregorio Aranés, Jorge Gordon, Jorge Cerruti y H. Navajas Mogro, de la Provincia de Buenos Aires. Goldman de Santa Fe; Gargano de Entre Ríos; Mario Fagioli de Cuyo; Juan H. Savioli de Santa Rosa, La Pampa; Gargiulo de Pigüe, Provincia de Buenos Aires; Volpe de Azul y Cristóbal Alonso de Mar del Plata.

La comisión Directiva de la Asociación Argentina de Anestesiología convocó el 24 de junio de 1957, a una Asamblea General Extraordinaria, en el seno de la Federación Médica Gremial de Capital Federal a la que asistieron la casi totalidad de los anestesistas del país. El número de los presentes era de 123 y los pocos que no pudieron concurrir se excusaron por telegrama, carta o telefónicamente. La masiva concurrencia demostró el gran poder de convocatoria de aquellos momentos que se mantiene hasta el día de hoy.

Se aprobaron por unanimidad las siguientes resoluciones:
1°) Incorporar la Asociación Argentina de Anestesiología a la Federación Médica Gremial de la Capital Federal;
2°) Fijar un arancel mínimo;
3°) No aceptar sueldo en las Mutualidades y Obras Sociales;
4°) Las relaciones de los anestesistas y las Mutualidades serán directas, sin la intervención de los sanatorios ni otros, en el cobro de los honorarios. Los sanatorios no podrán retener parte alguna de los honorarios del anestesista;
5°) La Asociación Argentina de Anestesiología será la encargada de defender los intereses de sus asociados frente a las instituciones que utilizan sus servicios y lo hará en caso de conflicto en los lugares de trabajo. Todas las tratativas y contratos con las entidades mutuales se realizarán a través de la Asociación Argentina de Anestesiología;
6°) Adherirse a la Resolución del VI Congreso Médico Gremial organizado por la Confederación Médica de la República Argentina en la ciudad de San Luis (realizado el o mes de abril anterior) en sus puntos: No podrá ser dejado cesante ningún médico sin sumario previo; estableciendo aranceles mínimos en Mutuales y Obras Sociales.

Los mencionados acuerdos se pudieron lograr en base a la férrea unidad de los anestesistas, fundamentadas en el VI Congreso Médico Gremial de San Luis organizado con anterioridad por la Confederación Médica de la República Argentina. El cumplimiento de todo lo señalado trajo bienestar a los anestesiólogos y sirvió de ejemplo en otros países latinoamericanos
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En 1964 se realizó una Asamblea Extraordinaria donde se resolvió que cada asociado donara el 5% de los honorarios percibidos, que después mediante otra asamblea fue elevado al 6%, que serían pasados para su cobro a través de nuestra Asociación, quedando así constituida también como entidad de cobro, y encargada de hacer los reclamos cuando correspondiera, y desde aquella fecha encargada de percibirlos en Obras Sociales, Mutualidades, Medicina Prepaga etc. Ello marcó el comienzo del engrandecimiento en todo sentido. A partir de entonces, con mayor solvencia económica, fue posible no solamente mejorar el nivel educacional de los colegas a través de los Cursos dictado por la A.A.A., conferencias y mesas redondas etc., disponer de una Biblioteca actualizada, computación en todas las actividades , sino también recursos para ayudar a solucionar los diversos problemas ético gremiales, legales, entrevistas, etc., además de una sede confortable con dependencias y personal idóneo para atender las múltiples actividades en continuo incremento.

Aquel acuerdo propuesto y aceptado por unanimidad en la mencionada Asamblea de donar un porcentaje, se revierte todos los días en beneficio de los asociados, haciendo entrevistas, convenios, reclamos, y contratos con diversas instituciones, en la que son principales actores en las decisiones, los propios colegas de cada lugar de trabajo. Nuestra entidad tiene una función normativa, asesorando y estableciendo principios que hacen la mejor prestación de servicios, basados en la incrementación de conocimientos científicos y en la exigencia de las normas mínimas de seguridad en anestesia con aparatología apropiada, en lo que, por supuesto, siempre estará presente una conducta ética que inculcamos y que los anestesiólogos tienen incorporada. Todo lo anteriormente informado ha sido realizado, para que nuestra especialidad y sus ejecutores los anestesiólogos, sean valorados y respetados.

Gracias al poder de persuasión, así como a la razón que nos asistía, junto con otras mejoras en el campo laboral, logramos en 1976 el reconocimiento de las guardias pasivas retribuidas.

En el año 1977 nos fue impuesto en forma coercitiva "el galeno", que se había usado antes, para años después abandonar el nomenclador, volviendo definitivamente a nuestros aranceles, considerados más dignos y equitativos. Los anestesiólogos se vieron así beneficiados, gracias a la prédica de nuestra Asociación, cuyos dirigentes sabían escuchar el a veces verdadero clamor, todo lo logrado estaba respaldado por el prestigio científico, ético y gremial que siempre poseímos.
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