| Reseña Histórica de la Anestesia en Costa Rica Los Gases Anestésicos |
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En la década de los cincuenta, por razones que no alcanzo a comprender, la mayoría de las Clínicas en la Ciudad de México no contaban con máquinas de anestesia, y las que la tenían, cobraban por su uso. Entonces el anestesiólogo tenía que llevar la suya propia. Debiendo transportarla de un lugar a otro, lo más cómodo y práctico era emplear el "modelo portátil" de la casa Foregger. No dudo que esa forma de trabajar tiene que haber cambiado desde hace mucho tiempo; pero cuando los médicos costarricenses hicieron su entrenamiento en esa ciudad (entre 1950 y 1960), todos los anestesiólogos, incluyendo a los maestros, tenían que andar con dos grandes bultos: en una mano el maletín con el laringoscopio, los tubos endotraqueales, el aparato de tensión arterial, el estetoscopio y algunas drogas, y en la otra la máquina de anestesia. Existían varios tipos de aparatos, pero el preferido, y el que la mayoría utilizaba, era el "Modelo Chileno" de la casa Foregger. Con la llegada de los primeros especialistas a Costa Rica, quienes trajeron su propia máquina, y contando con las dos Ohio-Heidbrink que había en el San Juan de Dios, a partir de 1952 empezó a utilizarse el ciclopropano con mucha más frecuencia. Poco después, cuando el Hospital adquirió las máquinas Foregger (como ya explicamos), este anestésico llegó a ser tan aceptado, que se convirtió en el preferido de todos los anestesiólogos hasta 1965, fecha en que dejó de usarse. Como se comprenderá, pese a todas esas medidas de precaución, con la aparición de los "halogenados", al final de la década de los cincuenta (que no son explosivos), el ciclopropano empezó a emplearse cada vez menos, y en Costa Rica dejó de utilizarse en 1965. |
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