Reseña Histórica de la Anestesia en Costa Rica
Las Máquinas de Anestesia llegan a Costa Rica

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En 1942, Gonzalo Vargas regresó de Nueva York (donde se especializó en anestesiología), logró que el San Juan de Dios adquiriera dos máquinas Ohio-Heidbrink. Antes de que esas máquinas llegaran a Costa Rica, la mascarilla de alambre (para administrar el éter y el cloroformo por el método "gota a gota"), y la mascarilla de Ombredanne cargada con balsoformo, eran los únicos

Aparatos que existían para administrar una anestesia general.

En la década de los cincuenta, cuando algunos costarricenses estaban especializándose en México, el uso de la "máquina portátil" era algo común y corriente. Ya explicamos en el segundo capítulo (cuando nos referimos a los gases anestésicos), cómo los anestesiólogos tenían que cargar su propio equipo.

Comentamos también que, conforme esos médicos fueron regresando a Costa Rica, todos ellos trajeron su máquina portátil. El modelo chileno era el más cómodo de todos, pues contaba con pequeños cilindros para oxígeno, ciclopropano y óxido nitroso, y disponía de un gotero para éter, y una botella para burbujear este anestésico. El término "portátil" se origina en que la máquina podía desarmarse fácilmente y meterse en una caja de 37 centímetros de largo por 26 de ancho y 26 de alto. La máquina podía colocarse sobre una mesa, o preferiblemente en un trípode, y la canastilla de cal (con la bolsa de reinhalación, mangueras, chimenea y mascarilla), se sostenía mediante una prensa que se fijaba al borde de la mesa operatoria.

En 1952, después de que el doctor Sotela se reincorporó al Servicio de Anestesia del San Juan de Dios, el Hospital importó diez máquinas Foregger. Igual que las Ohio-Heidbrink, estas otras tenían flujómetros para oxígeno, oxido nitroso, ciclopropano y anhídrido carbónico, pero ya no traían el yugo para etileno. El depósito de cal era de doble canastilla (tipo John Adriani), y contaban con el gotero para éter y un frasco para vaporizarlo mediante burbujeo. Es interesante señalar que estas máquinas trabajaron todos los días, durante veinticinco años, hasta que en noviembre de 1997, fueron remplazadas por otras modelo Unitrol, de la casa Ohio (Vernitrol). En septiembre de 1977 el San Juan de Dios pasó a la Caja Costarricense de Seguro Social.

Recordemos que el Hospital de niños se inauguró en 1964 y el de México en 1969. Debido a esa razón, ambas instituciones contaban, desde su inicio, con aparatos "Ohio modelo 2000", los más avanzados hasta ese momento. El Calderón Guardia, por pertenecer desde su origen al Seguro Social, también contaba con algunas máquinas tipo 2000.

Fue así como, en octubre de 1977, los miembros del Servicio de Anestesia del San Juan de Dios se dirigieron al Director del Hospital, haciéndole ver que, para los hospitales de San Carlos y Villa Neily (que aún no se inauguraban), en las bodegas de la Caja se encontraban almacenadas diez máquinas Unitrol, el modelo mas avanzado de la Ohio hasta ese momento. No era justo ni lógico que ese equipo estuviese guardado, sin servirle a nadie, mientras los pacientes del San Juan estaban expuestos a sufrir alguna complicación debido al mal estado del equipo que se estaba utilizando.

El Director envió las cartas que estimó conveniente, pero las autoridades de la Caja dieron la callada por respuesta. Como después de unas semanas nada había cambiado, una mañana de noviembre de 1977, el personal del Servicio de Anestesia se negó a trabajar hasta tanto no le renovasen el equipo. Aquella "huelga" duró 24 horas, pues al día siguiente y sin pérdida de tiempo, las máquinas "Unitrol" fueron trasladadas al San Juan de Dios. Lo desagradable estuvo en la necesidad de emplear medidas de presión para conseguir las cosas; pero lo interesante fue que lo solicitado no constituía una granjería para los trabajadores, sino una medida de seguridad para los enfermos.
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