| Reseña Histórica de la Anestesia en Costa Rica Las Transfusiones y el Banco de Sangre |
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¿Cuándo se hicieron las primeras transfusiones en Costa Rica, y en qué fecha se organizó el primer Banco de Sangre en el país?. "Difícil tarea es obtener datos concretos de lo que ha sido la transfusión sanguínea en Costa Rica (dice el doctor Adolfo Jiménez de la Guardia en el artículo que publicara en 1940). Sabemos que durante la última década o quizás antes, se practicaron transfusiones en nuestro país; pero los resultados en general fueron poco halagüeños, ya fuese por emplear esta medida terapéutica como última instancia en casos desesperados, bien por errores de técnica al usar aparatos complicados, o quizás por no utilizar la clasificación adecuada entre el donador y el receptor." "No fue sino con temor, y como último recurso, que una transfusión se aconsejaba o recomendaba, a sabiendas, o por lo menos con marcadas sospechas, de que esa medida iba a ser seguida de una fuerte reacción, de fríos intensos, y en pocos casos de desenlaces fatales." "Hoy día el horizonte a cambiado (concluye el doctor Jiménez de la Guardia). desde que se abandonó el sistema de transfusiones directas, adoptando el método indirecto con sangre citratada, y al mejorar la técnica de la clasificación de los grupos sanguíneos entre receptores y donadores, las reacciones o complicaciones que acompañaban la transfusión fueron desapareciendo poco a poco, quedando en su lugar solo los efectos beneficiosos." En relación con la creación del primer Banco de Sangre en el país, me parece oportuno transcribir un documento, interesante y muy valioso, que me entregara recientemente el distinguido y conocido hematólogo costarricense doctor Jorge Elizondo Cerdas. Que es una copia del trabajo que presentó el doctor Rafael Piedra Blanco en el Hospital San Juan de Dios, en enero de 1949, con motivo del concurso que se abrió para ocupar la Jefatura del Banco de Sangre. Dicho trabajo dice lo siguiente: "A mediados de 1943, cuando yo ocupaba una plaza de Asistente en el Servicio de Pediatría (empieza relatando el doctor Piedra), en una de las visitas que hiciera a dicho Servicio el doctor Antonio Peña Chavarría, Jefe de la Sección de Medicina, tuve con el un cambio de impresiones a cerca de la posibilidad de crear un "Banco de Sangre" en nuestro hospital. Le hice ver que sólo en los Estados Unidos, y en unos pocos países latinoamericanos, existía la tendencia a la creación de ese tipo de servicio." "De la charla que tuve con el doctor Peña se decidió que yo estudiara el problema, y que me diera una vuelta por la Botica del Hospital para ver si con los "frascos vacíos" de los sueros glucosados y salinos importados, utilizando agujas Becton Dickinson No. 15 y algunos tubos de caucho, podíamos hacer los primeros ensayos." "Las primeras extracciones se hicieron en el departamento destinado a exámenes físicos y laboratorio de la Sala de niños Llorente, el 27 de octubre de 1943. Desde ese momento quedaba fundado "el primer" Banco de Sangre de Costa Rica". "Las sangres se guardaban entonces en la refrigeradora de la Botica del Hospital (la única que había), la cual estaba a unos 300 metros del Salón Llorente." Para hacer las transfusiones se empleaban un frasco de "pyrex" (vidrio esterilizable por calor), que se colgaba en un poste, y del cual, por la parte inferior salía un tubo de goma que, conectado a una aguja calibre 15 al final del mismo, permitía que la sangre entrase en la vena del receptor. El frasco se cargaba previamente con 50 ó 100 centímetros de suero salino, y el tubo de hule tenía, en la parte superior, un cuenta gotas de vidrio para controlar la velocidad con que se realizaba la transfusión. Cuando el anestesista recibía del Banco la botella con el precioso líquido, cotejaba los grupos sanguíneos y vertía la sangre dentro del frasco de pyrex que colgaba del poste, cubriendo la entrada del mismo con una pieza de gasa. Recuerdo muy bien que en los años 48, 49 y 50,cuando se intervenía de emergencia a un paciente con un trauma de hígado o de bazo (sin perforación intestinal), y en cuya cavidad abdominal se encontraban acumulados más de mil centímetros de sangre, que el cirujano la recogía con una copita de metal y la pasaba a otro recipiente más grande, colándola en una gasa para retener los coágulos, y el anestesista la echaba dentro del frasco de infusiones para aprovecharla. De hecho era una autotransfusión. Pocos meses después de que empezara a funcionar el Banco de Sangre, concretamente durante el segundo semestre de 1944, como el doctor Rafael Piedra solicitó un permiso para salir del país, el Banco quedó a cargo del doctor Manuel Aguilar Bonilla. Lo interesante de esta cita es que en esos días (así me lo relata Aguilar Bonilla), se contempló la posibilidad de utilizar la sangre de placenta para transfusiones. |
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